martes, 6 de septiembre de 2011

Milagros.

Y ahí estaba yo, atónita a lo que pasaba, absorta de todo lo que me rodeaba salvo aquellas preguntas, muchas preguntas, que rondaban por mi cabeza intentado dar una explicación a lo que estaba pasando.
Unos ojos que me resultaron familiares se asomaron a la puerta, una cara de frustración le iluminó.
Se apagó todo lo que me rodeaba entonces, solo estaba él y nada más.
Menuda idiotez la mía que no fui capaz ni de decirle  lo mucho que le había echado de menos.
Se paró a saludar, pero yo no pude hacerlo, lo intenté si es cierto, pero las palabras no salían de mi boca por más que la abría, por más que intente decirle, no pude.
Menuda cobarde, no tengo valor... pero acaso ¿tú crees que es normal?.
Esa fue la última vez que lo vi y que lo veré se esfumaba a  lo lejos sin darse la vuelta, sin mediar palabra.
Solo un milagro podrá ocurrir para que lo vuelva a ver, pero no le deseo ningún mal a si que te pido que te marches que cojas las alas y vueles, lejos de aquí

2 comentarios:

  1. Escribes muy bien :D Te sigo... Espero que avances rápido con el blog y te integres pronto en nuestra comunidad :)
    Besos
    Mi blog es http://mirfandu.blogspot.com

    ResponderEliminar