miércoles, 7 de septiembre de 2011

Algunos tic-tac te cambian la vida. parte 2

Había alegría, desilusiones y en cuanto a Edu felicidad tenía su título podía escapar, enhorabuena.
En cuanto a ÉL nada.
Me dieron la noticia, se iba, se marchaba y no volvía muchos dicen que si se va no era para mi, otros que si persigues tus sueños los cumples aunque se convierta en obsesión.
Pero yo pienso, que mejor esperar a que pase el tiempo porque me lo hará saber, encontraré mi sitio en este mundo en el que nos sentimos tan insignificantes e incomprendidos.
Aunque suene duro solo escuché una frase que se me grabó como si se hubiese usado tinta en mi corazón:
"Podrás negarme todo, pero tú y yo sabemos que el mejor capítulo de tu historia lo he escrito yo…"

Algunos tic-tac te cambian la vida. parte 1

Como en aquellas películas en las que hay momentos que todo se queda en silencio con el sonido de fondo de los latidos del corazón, esos segundos que deciden tu vida.
Pues así estaba él no, no hablaba de el que creéis, hablo de Edu, mi mejor amigo.
Se aproximaba al instituto con alguna esperanza de que sucediera algo bueno, pero no lo sabía, el resultado estaba allí dentro, no en otro lugar.
Lo que le esperaba aguardaba su futuro y no esperó más,entró.
Solo le faltaban unos pasos seguía y seguía no decidió parar abrió la puerta y saludó.

martes, 6 de septiembre de 2011

Milagros.

Y ahí estaba yo, atónita a lo que pasaba, absorta de todo lo que me rodeaba salvo aquellas preguntas, muchas preguntas, que rondaban por mi cabeza intentado dar una explicación a lo que estaba pasando.
Unos ojos que me resultaron familiares se asomaron a la puerta, una cara de frustración le iluminó.
Se apagó todo lo que me rodeaba entonces, solo estaba él y nada más.
Menuda idiotez la mía que no fui capaz ni de decirle  lo mucho que le había echado de menos.
Se paró a saludar, pero yo no pude hacerlo, lo intenté si es cierto, pero las palabras no salían de mi boca por más que la abría, por más que intente decirle, no pude.
Menuda cobarde, no tengo valor... pero acaso ¿tú crees que es normal?.
Esa fue la última vez que lo vi y que lo veré se esfumaba a  lo lejos sin darse la vuelta, sin mediar palabra.
Solo un milagro podrá ocurrir para que lo vuelva a ver, pero no le deseo ningún mal a si que te pido que te marches que cojas las alas y vueles, lejos de aquí

Lápiz en mano.

Sonaban las 6:30 ya era por la mañana pero aún así no tenía ganas, no había pegado ojo en toda la noche.
Mis ojos se abrieron y se cerraron varias veces hasta que por fin conseguí visualizar aquel hilo de luz que asomaba por mi ventana chocando con cada pared que se encontraba.
Un hocico húmedo se asomó entre mis sábanas, una cola negra como el carbón me dio los buenos días.
-Estás aquí-.logré decir entre tanto bostezar.
Sus largos bigotes me hicieron cosquillas y aunque pareciese que no, me hizo un pequeño guiño.
La mañana se respiraba atenta, inquieta y provocadora.
Me levanté, bajo la atenta mirada de esos ojos verdes y felinos, desayuné, me vestí y salí a buscar a mis vecinas.
Estaba más nerviosa de lo normal ya que iba a verle a ÉL, a él y a su sonrisa bajo esa cara de frustración que me conmovía tanto.
Mientras llegábamos al instituto no escuchaba a nada de lo que me decían, no lo necesitaba, le iba a ver a ÉL.
-¡Esme! ¿Sigues aquí?-. dijo mi amiga.
-Sí, sigo aquí-. contesté yo.
Entré en la clase, me senté y entregué  mis deberes.